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Estudio en los Estados Unidos
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Inmersión Cultural
Cómo Participar en su Nueva Comunidad
Culture Immersion: Getting Involved in Your New Community

He vivido la mayor parte de mi vida en la diminuta isla de Singapur, un estado nación tan pequeñito que apenas es visible en el mapa del mundo. Hace tres años decidí que era hora de crecer y aventurarse a salir al inmenso y desconocido mundo. Tres años después, soy otra persona, quizás más sabia, más madura y, espero que, un poco más ingeniosa que antes. Aparte de estos momentos cruciales que cambian tu vida, el viajar me ha ayudado a apreciar las diferencias y similitudes entre las aparentes disparidades culturales, y ahora me doy cuenta de que, en efecto, el mundo es realmente un lugar maravilloso.

De Singapur brinqué hacia el sur, a Australia, donde estuve cerca de dos años y luego hacia el norte, a los Estados Unidos, donde he vivido los últimos siete meses. Primero llegué aquí como estudiante de intercambio en la Universidad de Texas en Austin, y después como pasante en Washington, D.C. Estos últimos seis meses me he dedicado a explorar y disfrutar los Estados Unidos: a su gente, su cultura, su historia y, lo que es más importante, su sistema de valores.

Antes de llegar aquí, todo lo que conocía de los Estados Unidos lo recogí de la televisión -en otras palabras, homicidios y caos. Siete meses más tarde, mi mala impresión de los Estados Unidos se ha transformado debido a mis múltiples asociaciones con estadounidenses, tanto de la escuela de educación superior como del trabajo. Nunca esperé encontrar gente tan genuinamente afectuosa que se preocupa por el mundo que le rodea. Los estadounidenses con los que hice amistad son personas que creen vehementemente en sus sueños y que trabajan arduamente para hacer sus sueños realidad. Me siento realmente inspirada.

Muchos estudiantes internacionales invariablemente se agruparán, pero yo aliento a los estudiantes recién llegados a que salgan de su zona de confort. Yo hice amistad con un grupo culturalmente diverso, estudiantes con una orientación activista y de mentalidad política, y en el transcurso de varios meses, aprendí sobre las preocupaciones con las que tienen que lidiar los jóvenes americanos. Pasábamos largas horas discutiendo sobre todo lo que tenía que ver con los Estados Unidos. Temas tan diversos como política, servicio y el servicio de bienestar social eran temas que discutíamos con frecuencia y empecé a comprender lo que realmente significa ser estadounidense. Estos hombres y mujeres jóvenes, con férrea determinación, insisten en darle forma al futuro que anhelan, al igual que lo hicieron sus predecesores. Quienquiera que haya dicho que los jóvenes estadounidenses son apáticos, no se esforzó mucho para hablar con los estudiantes. Los estadounidenses que yo conozco son  efervescentes y se hacen oír, son conscientes y participan en su comunidad.

El voluntariado en Nueva Orleáns también fue una experiencia -espantosa, como mínimo- que me abrió los ojos. Vi pobreza e injusticia, pero también vi abundante generosidad en acción. Con vigor juvenil, los jóvenes estadounidenses de recintos universitarios de todas partes del país, limpiaron casas, jugaron con los niños en las escuelas y limpiaron los parques de la ciudad durante las vacaciones de primavera. Estos jóvenes podían haber disfrutado esa semana en la playa, pero no lo hicieron. Miles de ellos se fueron a Nueva Orleáns para contribuir con su tiempo y energía en el trabajo de reconstrucción. Algunos condujeron el largo periodo de 21 largas horas, incluso con las piernas acalambradas, atravesando el país, haciendo frente al mal tiempo y a las condiciones de la carretera hasta llegar a Luisiana.

Aunque el visitar lugares de interés y las giras turísticas en autobús son una buena manera de conocer el país, el participar en la comunidad le permite a uno estar en contacto con diferentes grupos de personas, en las cuales, por lo general, no se piensa porque no están a plena vista: los subalternos. Mediante su participación en la comunidad, usted puede conocer lo mejor y lo peor del país:

  1. La participación en la comunidad siempre va antecedida por una necesidad social. Al participar en servicio comunitario, uno descubre las necesidades del país. Y existen tantas necesidades: la conservación ambiental, enseñar inglés a los inmigrantes, proveer servicio a los desprotegidos y derechos de los trabajadores; estos son solo algunos de los muchos problemas que necesitan atención. El trabajo comunitario despoja lo superfluo y deja al país vulnerablemente desnudo, y le permite a uno, como visitante, comprender totalmente los problemas que enfrentan los ciudadanos. Puede que los Estados Unidos sea el país más poderoso del mundo, pero como en todo país, siempre existen áreas que pueden mejorarse.
  2. Al mismo tiempo, el participar en la comunidad le permite conocer lo mejor del país. El servicio comunitario es una de las mejores maneras de llegar a conocer a la gente de los Estados Unidos. Uno trabaja en proximidad cercana con los estadounidenses y camina sobre ascuas ardientes con ellos. En Nueva Orleáns, viví con estadounidenses por una semana-lo más cerca que pude haber estado de hospedarme con una familia en los Estados Unidos. Reí y lloré con ellos mientras trabajábamos hombro a hombro. Pasé noches platicando con ellos. Estos momentos me ayudaron a comprender a fondo el sistema de valores de los estadounidenses.
  3. Uno puede tener una influencia positiva en la comunidad donde vive y estudia. Uno tiene la capacidad de dejar una huella en el corto periodo de tiempo que pasa en los Estados Unidos, ¿entonces por qué no hacerlo? En palabras más sencillas, a uno se le bendice por ser una bendición. Habiendo tenido el privilegio de obtener una educación en el extranjero, me sorprendió saber que existían muchas personas que apenas tenían recursos para poner un buen plato de comida en la mesa, mucho menos poder viajar. Viajar como turista es muy divertido, pero no satisface por completo. Proveer servicio me permitió darle algo a la comunidad, aunque fuera solo un poco. Y, lo más importante es que el prestar servicio a la comunidad desarrolla la habilidad para comunicarse y le anima a uno a hablar con gente de diferentes orígenes. 
  4. Como estudiante internacional, usted es embajador de su país. Usted no solo se representa a si mismo, sino a su propia gente. A través de su arduo trabajo, promueve la buena voluntad entre usted y los Estados Unidos, o lo que en ocasiones se califica como, diplomacia ciudadana. Cuando contribuye, os estadounidenses se sorprenden gratamente y le agradecen su contribución.  
  5. Uno descubre maneras de colaborar con los estadounidenses en asuntos internacionales. Algunos asuntos no tienen en cuenta las fronteras (por ejemplo, el comercio justo). Yo comprendí más a fondo la posición y el poder de los Estados Unidos en cuanto a los asuntos internacionales e intercambié ideas con mis contrapartes.
  6. Se ve bien en su currículo. Junto con la valiosa experiencia internacional, el voluntariado destaca su compromiso a una causa y refleja su aptitud para el liderazgo.

Estoy agradecida por haber tenido la oportunidad de estudiar y trabajar en los Estados Unidos. He conocido a personas que han dejado una marca imborrable en mi visión del mundo y que han cambiado mi vida de manera positiva. Mi temor de venir a los Estados Unidos cesó al tener experiencias increíbles con la gente de los Estados Unidos. Estos estudiantes tienen bastante ardor en sus entrañas y el mismo está vivo; este ardor quema e inspira. La lección más grande que obtuve al participar en mi comunidad no fue que yo podía hacer algo por ellos. No, lo que aprendí fue acerca de mí misma. Aprendí, como lo dijo tan elocuentemente John F. Kennedy, "No pregunte lo que su país puede hacer por usted, sino lo que usted puede hacer por su país". Ahora comprendo lo que hace de los Estados Unidos una gran nación-es un pueblo que se atreve y es este espíritu de creencia en que se pueden hacer las cosas, lo que los ha hecho llegar tan lejos.


Joanne Tay, actualmente es pasante en el Consejo Nacional de Visitantes Internacionales (NCIV, por sus siglas en inglés) NCIV es una asociación sin fines de lucro que se estableció en 1961 para promover la excelencia en diplomacia ciudadana. Los miembros de NCIV incluyen a personas particucares, agencias de programas y a 91 organizaciones comunitarias por todos los Estados Unidos. Los miembros de NCIV diseñan e implementan programas profesionales, proporcionan actividades culturales y ofrecen oportunidades de hospitalidad en hogares para líderes extranjeros, especialistas y becarios internacionales que participan en el Programa Internacional del Departamento de Estado de los EE.UU y otros programas de intercambio. Más de un tercio de los miembros de la comunidad es personal totalmente voluntario. Cada año los esfuerzos globales de los miembros de NCIV involucran a más de 80,000 voluntarios. Las organizaciones miembros tienen mucha pericia para igualar los recursos de las comunidades con las necesidades de los visitantes internacionales.

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